Una de las mejores cosas de ser autónomo es la libertad que tenemos para irnos de vacaciones cuando queramos. Porque, aunque muchos se empeñen en convencerte de lo contrario, eres libre de cogerte unos días libres cuando te plazca.

Durante el verano he visto no pocos mensajes de compañeros de profesión en las redes sociales quejándose de que llevan no sé cuántos fines de semana seguidos trabajando y no sé cuántos meses sin irse de vacaciones; muchos mensajes con cierto retintín orgulloso, como si trabajar sin parar fuera algo a lo que todo autónomo aspira.

Vivimos en un mundo en el que parece que desconectar está mal visto. Cada dos por tres encuentro uno de esos artículos en los que ponen los hábitos personales de empresarios a los que le van muy bien las cosas como ejemplo a seguir para ser una persona superproductiva y con éxito. Y parece que la gente productiva y con éxito tiene que levantarse entre las cuatro y las cinco de la mañana, trabajar hasta pasada la hora de cenar y dormir más bien poco. Las personas superproductivas no parecen irse nunca de vacaciones. Lo más seguro es que se sí se vayan muy de vez en cuando, pero es algo que nunca dirían en las entrevistas, porque eso es de gente vaga y escasa de trabajo.

Hoy lo que «mola» es estar ocupadísimo, o pretender estarlo, y no tener tiempo para el ocio. Pongo mola entrecomillado porque, no sé a ti, pero a mí eso no me mola nada. A mí lo que me mola es viajar con frecuencia. Ya sé lo que piensas: «Anda, y a mí. Mira esta».

Es cierto que a mucha gente le gusta viajar, pero la mayoría lo considera un lujo que solo se permiten si se dan ciertas circunstancias económicas, personales y profesionales poco frecuentes (ahorrar X cantidad, no tener proyectos en ciertas fechas, que alguien pueda quedarse con el perro…). Así siempre tienen una excusa para no moverse del escritorio, seguir dándole a las teclas y seguir quejándose en público de lo ocupados que están.

Para mí viajar no es una simple afición o un lujo, sino un placer muy necesario para mi salud mental, mi ánimo e incluso mi trabajo. Tener siempre una próxima escapada en mente hace que trabaje más motivada y los días que estoy de vacaciones me ayudan a relajarme, dormir mejor, desconectar y volver a la oficina con la mente despejada y alguna que otra idea nueva que poner en marcha.

Durante el pasado año fiscal tuve 30 días laborales libres, además de los festivos del Reino Unido y algunos fines de semana. Calculo que en total cogí unos 47-48 días de vacaciones, lo que no está nada mal, pero aún no cumplo mi objetivo a medio plazo de cogerme dos meses libres al año. Todo se andará.

Si eres consciente de que trabajas demasiado, pero siempre encuentras una excusa para retrasar esa escapada que necesitas, piensa en todo lo que aporta:

  • Descanso. ¿Cuándo fue la última vez que te levantaste después de las nueve?
  • Motivación. El trabajo es una gran fuente de satisfacción y motivación, pero, cuando encadenas un par de retrasos en pagos o proyectos poco interesantes, es difícil mantenerse motivado. Viajar te da ese empujón que necesitas para volver a la oficina con ganas.
  • Conocimientos lingüístico-culturales. A veces la mejor documentación terminológica es viajar. Por ejemplo, durante un fin de semana en Irlanda descubrí que los irlandeses llaman turf a lo que en inglés británico es peat.
  • Práctica de idiomas. Viajar es la mejor forma de practicar esa lengua C que tienes un poco oxidada. Compra un vuelo, empieza a leer información sobre el destino antes de irte y aprovecha cualquier oportunidad que tengas de hablar con gente local.

 

Cómo viajar siendo autónomo: vacaciones al estilo ICR

No hay ningún secreto para viajar más. Si quieres viajar más, lo único que tienes que hacer es darle prioridad sobre otras cosas. Ya está.

vacaciones al estilo ICR

Para mí viajar es algo muy importante y, seguramente por eso, viaje con más frecuencia que otros autónomos. Yo no espero a ver cómo va el mes para reservar un vuelo, sino que reservo un vuelo cuando está barato y luego veo cómo organizo el trabajo. Es decir, organizo el trabajo según los viajes planeados y no al revés. Puede parecer una locura, pero es la única forma de tener el viaje garantizado. Si esperas a que se den las circunstancias adecuadas para viajar, tendrás suerte si puedes escaparte una semana escasa al año.

Además del lema de «compra el vuelo y luego ya te organizas» tengo una regla según la cual los viajes de cuatro días o menos son para desconectar. No trabajo en ningún proyecto, no acepto encargos, no miro el correo (ni respondo) y no estoy pendiente de las redes sociales. Así, a lo loco. Confieso que soy una adicta al correo electrónico. Lo veo constantemente y me ha costado bastante tiempo no abrirlo por las noches, en el móvil nada más levantarme o durante las vacaciones. Si estás pendiente del correo mientras viajas, no desconectas del todo, que es lo que necesitas.

Si viajo durante una semana o más cumplo la regla de los cuatro (o cinco 😀) días de desconexión total. Luego paso a tener unas semivacaciones, que consisten en dedicar unas dos o tres horas al día como mucho a responder a solicitudes de presupuesto y empezar a aceptar traducciones de mis clientes habituales, pero sin trabajar en ningún encargo.

¿Cómo lo hago?

Pongamos que me voy de viaje del 1 al 10 de octubre. Activo la respuesta automática en mi correo electrónico durante todo ese periodo, pero a mis clientes habituales les digo que a partir del día 6 pueden empezar a enviarme encargos que haya que entregar a partir del día 14, por ejemplo. La ventaja de esto es que, dedicando solo un par de horas al día a responder al correo, evito tener que pasarme un día entero poniéndome al día y garantizo tener encargos en los que trabajar nada más volver, además de haber desconectado antes.

© 2010-2017 – ICR-Translations.com. Todos los derechos reservados.

¿Eres autónomo y viajas con frecuencia? Cuéntame cómo te lo montas.

IRENE CORCHADO RESMELLA es traductora y redactora de contenido y vive en Oxford. Es traductora-intérprete jurada EN<>ES especializada en traducción jurídica, turística y de marketing. Combina sus habilidades lingüísticas con conocimientos de marketing de contenidos y una mente creativa para transmitir el mensaje correcto a tus clientes.
Bloguera en Piggy Traveller y The Curiolancer.

Share This
error: © Todos los derechos reservados