Dicen que de los errores uno aprende más que de los aciertos y esto de emprender una actividad profesional por cuenta propia tiene mucho de ensayo y error. Haces las cosas de una forma, fallas, aprendes y cambias.

Como cualquier otro profesional autónomo, voy probando formas de hacer las cosas, cometo errores y aprendo de ellos. Estas son algunas cosas que he ido modificando después del periodo de ensayo y error y NO hago como traductora jurada:

1. Dar presupuesto sin ver el documento original

Tanto si me lo piden por teléfono como por correo electrónico, no doy presupuesto hasta haber visto el original, porque nunca estás seguro de lo que tienes entre manos hasta que lo ves y pueden surgir diversos problemas:

  • Si mencionas un precio aproximado por página durante el primer contacto con el cliente puedes encontrar sorpresas cuando recibas el original: en lugar de las X páginas que el cliente te ha dicho que tiene el documento resulta que hay el doble, porque el cliente ha decidido escanear las páginas de dos en dos y así pretender que le cobres la mitad.
  • El original es poco legible y te va a llevar un buen rato descifrar cada palabra del texto.

2. Dar una fecha de entrega concreta

Si das un presupuesto un lunes y propones el viernes como fecha de entrega pero el cliente no acepta el presupuesto hasta el jueves va a ser imposible terminar el encargo a tiempo. ¿Qué hago yo? Incluyo en el presupuesto algo de este estilo: «Fecha de entrega: X días laborales a partir de la fecha de aceptación del presente presupuesto».

3. Revisar y jurar traducciones de terceros

Hay clientes que para ahorrar dinero en una traducción jurada deciden encargarse ellos mismos de traducir el documento y contactan contigo para que «solamente la revises y la jures». El resultado suele poner los pelos de punta y con apenas echarle un vistazo ya sabes que te va a llevar más tiempo revisar la traducción que traducir tú mismo todo el texto desde el principio. A menos que la persona que ha realizado la traducción sea un traductor profesional de confianza como, por ejemplo, un traductor jurado que necesite la traducción de sus documentos (por ética profesional uno no puede jurar sus propios documentos), yo no me arriesgo a jurar traducciones de otros.

4. Hacer entregas en mano

Debo decir que en más de una ocasión he accedido a entregar traducciones juradas urgentes en mano pero, después de algún retraso e incluso plantón, solamente hago entregas por correo postal. Con la entrega por correo se evitan malentendidos y perder tiempo, tanto del traductor como del cliente.

Hace un par de meses quedé con un cliente para entregarle una traducción y no apareció. Digamos que no era mi día: mi estación de metro estaba cerrada, tuve que correr a otra estación para no llegar tarde y durante el trayecto cayó una tromba de agua que me caló de arriba abajo y, para colmo, el cliente continuaba sin responder a mis llamadas y mensajes casi una hora después de la hora acordada. Todo esto por ahorrarse los gastos de envío.

¿Qué le pasó? Que tenía tantas cosas en la cabeza que simplemente se le olvidó. Y no le culpo, porque es algo que le puede pasar a cualquiera. Si el día 1 quedas con alguien para el día 10 por la tarde, es muy probable que a uno se le olvide. Pero, si hubiera entregado el documento por correo, yo no habría perdido el tiempo y el cliente habría recibido la traducción cómodamente en su casa o lugar de trabajo y no habríamos tenido que volver a quedar.

Y quien dice entregas dice también recogidas. Por algún motivo, muchos clientes eligen a un traductor jurado y no a otro porque el primero vive más cerca, a pesar de que los gastos de envío para cualquier parte del Reino Unido son los mismos.

Si aceptas recoger los documentos del cliente en mano existe el riesgo de que total, como trabajas en casa, haya gente que se presente en tu domicilio después del horario laboral, durante la cena o incluso los fines de semana. Para evitarlo, siempre pido una copia del documento original por correo electrónico y entrego la traducción por correo postal.

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Irene Corchado Resmella es traductora independiente en Edimburgo. Además de Chartered Linguist y miembro del CIOL, es traductora jurada inglés<>español nombrada por el Ministerio de Asuntos Exteriores. Como traductora jurídica, se especializa en derecho de sucesiones de Inglaterra y Gales, España y Escocia. También es miembro afiliado de STEP. ICR Translations está registrado con ICO y cuenta con seguro de responsabilidad civil.

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