Cualquier relación requiere de cierto esfuerzo por las partes para que funcione y las relaciones entre empresas y autónomos no son una excepción. Si no quieres estar buscando sustitutos constantemente, haz todo lo posible por mantener una buena relación con tus colaboradores.

Estos son, en mi opinión, los elementos claves que, bien mejoran, bien arruinan una relación profesional con autónomos:

  • Procesos
  • Comunicación
  • Pagos

Unos procesos claros y bien documentados facilitan mucho las cosas. Si tus colaboradores ven que no tienes intención alguna de mejorar unos procesos engorrosos, acabarán por buscar otros clientes tarde o temprano.

Una buena comunicación garantiza que las cosas funcionen y todo el mundo sepa lo que tiene que hacer y cuál es el próximo paso, mientras que una mala comunicación da lugar a malentendidos y frustración y pérdida de tiempo.

Del mismo modo que esperas que tus colaboradores entreguen los proyectos a tiempo, ellos esperan recibir los pagos a tiempo según las condiciones pactadas. Es algo obvio, pero no siempre se cumple.

A continuación comparto algunos consejos y unas buenas prácticas relacionados con los puntos arriba mencionados para mantener una buena relación profesional con tus colaboradores autónomos.

Personaliza los mensajes

Que un correo electrónico deba ir al grano no significa que tengas que escribir como un robot. Cambiar el saludo y la despedida de vez en cuando, por ejemplo, es un buen punto de partida. Añadir alguna frase o pregunta que no tenga que ver con el proyecto de forma esporádica también es buena idea, porque ayuda a crear un ambiente de confianza y cercanía necesario para mantener una buena relación. Ten en cuenta que, en general, los profesionales autónomos trabajan solos y no tienen tanta interacción social como los empleados de oficina, por lo que aprecian una (breve) conversación que no sea puramente sobre trabajo. Dicho esto, hay que saber establecer unos límites, recordar que es una relación profesional y no pasarse de informal o compartir detalles íntimos ni información confidencial de la empresa.

Informa de las últimas novedades

No dejes tirados a tus colaboradores. Si te vas de vacaciones, avisa con antelación. Menciona si durante tu ausencia habrá cambios de procesos y quién será su persona de contacto. Si, por cualquier motivo, ya no necesitas sus servicios, avisa también con antelación. Como profesional autónomo, me parece maleducado que un cliente habitual y de confianza corte toda comunicación de repente sin explicación alguna.

Confía en ellos. No puedes contarles todo lo que ocurre en tu empresa, por motivos obvios, pero sí puedes contarles más o menos cómo van las cosas sin entrar en detalles. Si hay problemas y sabes que ese gran proyecto del que ya les has hablado no saldrá adelante, avisa. Si llevas años trabajando con los mismos colaboradores y te cambias de trabajo pronto, no esperes a tu último día en la oficina para decírselo.

Reconoce su trabajo

Para un redactor, traductor o bloguero autónomo no hay nada peor que no poder incluir un proyecto en su portfolio porque no aparece como autor del contenido. He escrito artículos de viaje que han aparecido en uno de los principales periódicos nacionales españoles publicados con el nombre de otra persona. Yo los escribí, pero no puedo añadirlos a mi lista de proyectos o mi currículo, lo que es una pena.

En la medida de lo posible, intenta incluir el nombre del autor del contenido. Crear un perfil personal para los redactores externos que colaboran de forma habitual en tu blog corporativo es una buena práctica con ventajas, no solo para el autor, sino también para ti. El autor seguramente compartirá el contenido en sus redes y, si tiene una buena presencia en línea y muchos seguidores, tu blog recibirá tráfico adicional gratis. Si no indicas el nombre del autor, este no va a compartirlo y decir «esto lo he escrito yo, lo que pasa es que no han puesto mi nombre».

Intégralos en tu equipo

No pienses en los autónomos como esa gente a la que contactas solo cuando tienes encargos urgentes y luego te olvidas de ellos. Aunque no son tus empleados, trabajan para ti y quieren seguir trabajando para ti. Si no, ya habrían empezado a rechazar proyecto tras proyecto, que es una forma sutil de decirte que ya no quieren continuar con la colaboración. Piensa de qué forma puedes integrarlos en tu equipo y que se sientan parte de la empresa.

Aquí van dos sugerencias:

Fomentar la colaboración y la buena comunicación. ¿Trabajas con un equipo de 10 traductores autónomos? Crea un sistema que les permita a todos estar en contacto para hablar, consultar dudas y poner cosas en común. Organiza una llamada en grupo por Skype al inicio de un proyecto y asegúrate de que saben quién más va a trabajar en el encargo. Utiliza documentos a los que puedan acceder al mismo tiempo y donde todos puedan añadir comentarios y observaciones. Las plataformas como Asana son muy útiles para dar seguimiento a proyectos en los que participen muchas personas, ayuda a mejorar la colaboración y evita tener que recurrir al correo electrónico. Yo lo he usado durante un tiempo con uno de mis clientes y me gusta lo organizado y eficaz que es. Creas una tarea, la asignas y luego los demás miembros pueden añadir comentarios y archivos adjuntos.

Pedir su opinión. Si estás pensando en hacer cambios radicales en los procesos actuales sería un detalle por tu parte pedir opinión a los colaboradores externos antes de tomar una decisión. Pregúntales y recopila información sobre qué cosas funcionan y qué elementos del proceso creen que deberían cambiarse. Dado que los autónomos trabajan siempre con más de un cliente seguramente puedan aportar ideas y sugerencias interesantes que quizá no se te hayan ocurrido.

Recompensa el trabajo bien hecho

Recomendaciones. Las recomendaciones son la mejor prueba que un cliente potencial tiene sobre el trabajo de un profesional autónomo. Si estás contento con el trabajo de un colaborador habitual, escribe una recomendación en su perfil de LinkedIn o en su página de Facebook, por ejemplo. Bueno, no solo si llevas años trabajando con una persona; también si alguien ha hecho un esfuerzo extra por sacar un proyecto adelante y te ha salvado el pellejo. Es un buen modo de reconocer su trabajo.

Invitaciones. Si trabajas con autónomos residentes en tu zona podrías invitarlos a la cena navideña o algún otro acontecimiento que organice la empresa. Si trabajas con muchos colaboradores quizá no sea rentable, pero hay otras ideas que puedes poner en marcha. Por ejemplo, muchas empresas británicas permiten que los empleados lleven a sus hijos a la empresa un día al año. ¿Por qué no invitas a los colaboradores un día a pasarse por la oficina y conocer al resto del equipo? Será una oportunidad para que tú y tus compañeros conozcáis a esas personas que también ponen su granito de arena en hacer crecer la empresa.

Detalles. Una tarjeta de agradecimiento, una felicitación navideña, un libro o una taza personalizada son detalles asequibles que puedes regalar. También puedes aprovechar tus propios productos o servicios. Por ejemplo, envía una bolsa con productos promocionales o un cupón de descuento para usar tus servicios. De esta forma no solo tienes un colaborador, sino también un potencial cliente contento y dispuesto a hacer correr la voz sobre tu negocio.

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IRENE CORCHADO RESMELLA es traductora y redactora de contenido y vive en Oxford. Es traductora-intérprete jurada EN<>ES especializada en traducción jurídica, turística y de marketing. Combina sus habilidades lingüísticas con conocimientos de marketing de contenidos y una mente creativa para transmitir el mensaje correcto a tus clientes.
Bloguera en Piggy Traveller y The Curiolancer.

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