Mucha gente habla de los nativos como si el mero hecho de serlo les otorgara un título de profesional de la lengua.

«Esto lo ha escrito un nativo, así que tiene que estar bien».

«Mi compañera de trabajo es nativa y dice que no hay errores en el texto».

«Es nativa, así que podría trabajar fácilmente como [inserta cualquier profesión lingüística aquí]».

¿Adivina qué? Ser nativo no es una profesión. Sí, en serio.

¿Que por qué no?

Echemos un rápido vistazo a la definición que arroja la RAE del término «profesión»:

profesion_definicion RAE

Créditos: http://dle.rae.es/

 

Exacto. Ser nativo de una lengua no es un empleo, una facultad o un oficio por el que alguien perciba una retribución.

Lo único que implica ser nativo es que has adquirido conocimientos de una lengua desde el nacimiento y que esa lengua es lo que llamamos «lengua materna». Ya está. Todo el mundo es nativo de alguna lengua y ciudadano de algún país, pero nadie es nativo profesional, del mismo modo que uno no es británico o español de profesión. No te pagan por el mero hecho de ser británico o español. Te pagan por, por ejemplo, tener un excelente nivel de inglés escrito y hablado y conocer a fondo el mercado británico, que es algo bien distinto.

El hecho de ser un hablante nativo no es garantía de que alguien tenga excelentes conocimientos de la lengua. Tener español como tu lengua materna significa que sabes hablar y escribir en español, pero no significa que sepas hablar y escribir bien en español. No te convierte ni en profesor de español, ni en traductor, intérprete, redactor, terminólogo, escritor o cualquier otro profesional de la lengua. Eso solo te convierte en hablante nativo de español.

Caer en la trampa de pensar que tener un idioma como lengua materna garantiza unos conocimientos lingüísticos avanzados se debe, quizá, al hecho de que todo el mundo habla y escribe. Sin embargo, no todo el mundo sabe hablar y escribir bien para dedicarse a ello profesionalmente.

Piensa un momento en esto:

¿Le pedirías a un futbolista que escribiera tu libro?

¿Le pedirías al churrero, que no tiene formación universitaria, que corrigiera tu currículo?

¿Crees que tu peluquero sería un buen profesor de Lengua para tu hijo?

¿Le encargarías la traducción de tu proyecto de investigación sobre ingeniería civil al dueño del pub irlandés de tu calle?

No (al menos no si alguna de esas cuatro cosas te importara realmente).

¿Por qué no? ¡Si todos son nativos!

 

Pues porque para escribir, corregir, enseñar un idioma y traducir se necesita mucho más que conocer una lengua (o varias). Cada una de esas tareas requiere habilidades y conocimientos concretos que solo se consiguen mediante un largo periodo de formación y experiencia.

Escribir, traducir, interpretar, enseñar lenguas y corregir son profesiones. Ser nativo no.

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IRENE CORCHADO RESMELLA es traductora y redactora de contenido y vive en Oxford. Es traductora-intérprete jurada EN<>ES especializada en traducción jurídica, turística y de marketing. Combina sus habilidades lingüísticas con conocimientos de marketing de contenidos y una mente creativa para transmitir el mensaje correcto a tus clientes.
Bloguera en Piggy Traveller y The Curiolancer.

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